Se rieron del gordo camionero hasta que descubrieron quién era
Comienza el acoso
Como camionera, me he topado con un montón de tipos engreídos que se creen más duros que cualquiera. Pero este incidente en particular me dejó una impresión duradera. Dos moteros estaban cerca de los surtidores de gasolina, montando un espectáculo mientras se burlaban de un camionero grande que estaba cerca. Se reían a carcajadas, lanzando bromas crueles sobre su peso y su camión. “Quizás deberías cambiarte a una bicicleta en lugar de transportar hamburguesas”, se mofó uno de ellos. Por un momento pensé en intervenir para decir algo, pero lo que sucedió a continuación me detuvo en seco.Advertisements
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Reunión junto a las Vías
La gasolinera zumbaba con el caos habitual —motores rugiendo, boquillas de combustible haciendo clic, conversaciones mezclándose en el ruido de fondo— pero todo parecía desvanecerse a medida que la atención se centraba en un solo lugar. Cerca de los surtidores, los dos motociclistas continuaban con sus burlas, sus voces cortando el aire con cruel precisión. Sus mofas no solo se oían; hacían eco, rebotando en el metal y el hormigón como un desafío. Ya no era solo una broma, era un espectáculo, y todo el mundo lo sabía.Advertisements
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